El proyecto FLOW tiene como objetivo comprender mejor cómo la prevención temprana puede apoyar la salud mental y el bienestar de niños y niñas.
Queremos explorar si los programas que fortalecen la regulación emocional, la atención y las habilidades reflexivas —tanto en niños y niñas como en padres y madres— pueden mejorar el bienestar y prevenir dificultades posteriores de salud mental.
En concreto, el proyecto aborda tres preguntas clave:
Responder a estas preguntas ayuda a diseñar programas de prevención más eficaces y accesibles en el futuro.
Para garantizar una base científica sólida, el equipo investigador recoge información de forma rigurosa y sistemática a lo largo del proyecto.
Niños, niñas y progenitores completan cuestionarios sobre:
Además, los niños y las niñas realizan breves actividades que permiten evaluar habilidades como la atención, el procesamiento emocional y la toma de perspectiva.
La recogida de datos antes y después de los programas permite evaluar cómo diferentes formas de apoyo benefician a los niños, las niñas y las familias.
Para analizar si los beneficios se mantienen en el tiempo, se recogen datos de seguimiento a los seis y doce meses.
La investigación sugiere que la participación en estos programas puede generar resultados positivos como:
El fortalecimiento de la mentalización en las habilidades de crianza se identifica como un factor clave en estos cambios positivos.
FLOW también incluye grupos de discusión con niños, niñas, padres, madres, profesorado y otros agentes tras la finalización de los programas.
Estas conversaciones permiten conocer:
Este feedback contribuye a optimizar futuros programas de prevención y a desarrollar recursos accesibles para familias y centros educativos.