Investigación

¿Qué pretende comprender esta investigación?

El proyecto FLOW tiene como objetivo comprender mejor cómo la prevención temprana puede apoyar la salud mental y el bienestar de niños y niñas.

 

Queremos explorar si los programas que fortalecen la regulación emocional, la atención y las habilidades reflexivas —tanto en niños y niñas como en padres y madres— pueden mejorar el bienestar y prevenir dificultades posteriores de salud mental.

 

En concreto, el proyecto aborda tres preguntas clave:

  • ¿Pueden los programas de prevención para niños y niñas y familias mejorar el bienestar y la salud mental?
  • ¿Pueden estos programas mejorar la parentalidad, la búsqueda de ayuda y reducir el estigma en torno a la salud mental?
  • ¿Qué tipos de apoyo funcionan mejor para familias con diferentes necesidades y recursos?

Responder a estas preguntas ayuda a diseñar programas de prevención más eficaces y accesibles en el futuro.

¿Cómo se lleva a cabo la investigación?

Para garantizar una base científica sólida, el equipo investigador recoge información de forma rigurosa y sistemática a lo largo del proyecto.

Cuestionarios y actividades

Niños, niñas y progenitores completan cuestionarios sobre:

  • Bienestar infantil
  • Relaciones familiares
  • Experiencias parentales
  • Actitudes hacia la salud mental

Además, los niños y las niñas realizan breves actividades que permiten evaluar habilidades como la atención, el procesamiento emocional y la toma de perspectiva.

 

La recogida de datos antes y después de los programas permite evaluar cómo diferentes formas de apoyo benefician a los niños, las niñas y las familias.

Evaluaciones de seguimiento

Para analizar si los beneficios se mantienen en el tiempo, se recogen datos de seguimiento a los seis y doce meses.

 

La investigación sugiere que la participación en estos programas puede generar resultados positivos como:

  • Aumento de prácticas parentales cálidas y de apoyo.
  • Disminución de dificultades conductuales infantiles.
  • Reducción del malestar psicológico parental y maternal.
  • Incremento de la confianza parental y maternal y del ajuste emocional.

El fortalecimiento de la mentalización en las habilidades de crianza se identifica como un factor clave en estos cambios positivos.

Escuchar a las personas participantes

FLOW también incluye grupos de discusión con niños, niñas, padres, madres, profesorado y otros agentes tras la finalización de los programas.

 

Estas conversaciones permiten conocer:

  • Cómo se vivieron los programas.
  • Qué funcionó bien.
  • Qué podría mejorarse.

Este feedback contribuye a optimizar futuros programas de prevención y a desarrollar recursos accesibles para familias y centros educativos.